Los espacios

La casa conserva la estructura, la distribución y la decoración originales, pero el circuito de la visita hace un recorrido por la planta baja, el entresuelo y la primera planta que se han habilitado como museo.

Planta noble: el piso de los señores

Es la parte más suntuosa de la casa y residencia principal de la familia Papiol. Ofrece una vista privilegiada a lo que entonces era el centro de la ciudad, cerca de la iglesia de Sant Antoni y el antiguo ayuntamiento.

Las salas de esta planta se caracterizan por un despliegue del refinado gusto ochocentista. Los muebles, los complementos, la decoración de las paredes con grisallas y todos los tejidos configuran unos escenarios irrepetibles. Es uno de los pocos ejemplos que se conservan en Cataluña con tanto lujo de detalles.
Entre las estancias más interesantes destacan la sala de música, la de billar y, muy especialmente, el gran salón de baile, que es donde la familia recibía a los invitados. Era la parte más social de la vivienda y en él se celebraban reuniones, tertulias literarias y veladas musicales en un momento en que la villa todavía no gozaba de espacios públicos de encuentro como pueden ser teatros o cafés. El circuito también transita por rincones más íntimos, como las alcobas privadas del señor de la casa o los baños y tocadores.
La casa dispone de una pequeña capilla privada, de estilo neoclásico y presidida por una urna con la reliquia de Santa Constanza, donde se oficiaban todo tipo de ceremonias religiosas familiares, hecho que denotaba la elevada posición social de los Papiol y su privilegiada relación con la iglesia.
Aislada en el entresuelo, se esconde una fabulosa biblioteca que, a lo largo de diversas generaciones, se ha ido nutriendo hasta reunir cerca de 6.000 volúmenes —datados entre los siglos XVI y XIX— y que contiene ejemplares únicos de temática religiosa, histórica y jurídica.

Planta noble

 

Estancias del servicio: la zona de los trabajadores

Se trata de un espacio que comprende el conjunto de estancias dedicadas a los usos del servicio. Hay que tener en cuenta que una casa de este nivel social podía llegar a tener, solo para el servicio doméstico, más de una treintena de personas que velaban por el bienestar de cada miembro de la familia y por la organización del día a día de la casa. El casal funcionaba como un pequeño ecosistema en un mundo todavía preindustrial en el que todo se cocinaba y almacenaba de manera tradicional.
La cocina, por razones prácticas, es la única estancia habitada por el servicio que se encuentra en la planta noble. El resto —horno de pan, cuarto del aceite y despensa— están en niveles inferiores, al igual que el único dormitorio del servicio que se conserva.

Cuina

 

Zona rústica: tareas del campo

Dentro de lo que se consideraba servicio, también se ha de tener en cuenta al campesinado. Como familia de terratenientes, los Papiol eran propietarios de un gran número de fincas esparcidas por el municipio de Vilanova y otras localidades de la provincia. Por tanto, el área rústica está vinculada con las tareas del campo propias de un tipo de vida totalmente dependiente de la tierra. El trabajo de las cosechas conecta directamente con el funcionamiento de la casa, de ahí la existencia de graneros, bodegas o establos.

Graner

 

El jardín: reminiscencias románticas

En la parte posterior de la residencia se encuentra uno de los pocos jardines que aún se conservan en el núcleo antiguo de Vilanova. Una pequeña isla de paz a cubierto de los muros, con una disposición muy característica del período romántico.
El soportal, pintado de un color pastel suave, guarece de la lluvia algunos carruajes de caballos de tipo tradicional como la tartana o el charrete y las bicicletas antiguas, unos velocípedos metálicos con grandes ruedas.
La parte central está presidida por un conjunto escultórico realizado en piedra y mármol de Carrara, una escultura y dos plafones con bajorrelieves y escenas de la antigüedad clásica.

Jardí